
Es una técnica de relajación poderosa que utiliza la energía creciente de la alegría como lenguaje para comunicarse con los órganos vitales de cuerpo. Si aprendemos a sonreír hacia adentro, a los órganos y glándulas, todo el cuerpo se sentirá amado y apreciado. El agotamiento y el stress serán contrarrestados al aumentar el flujo del CHI (energía vital) en el cuerpo físico, propiciando un clima de bienestar general. La sonrisa interior es una auténtica sonrisa dirigida a todas las partes del cuerpo, incluyendo los órganos, glándulas, huesos y músculos, así como al sistema nervioso.
Produce energía de alto nivel capaz de curar y ser transformada, a veces, incluso, en una frecuencia energética superior. La sonrisa interior es un lenguaje con que programamos al cerebro abdominal. Le enseñamos a cada célula de nuestro cuerpo, a cada tejido, órgano, sistema, que cuando los enfocamos con una sonrisa, les estamos comunicando que: los vemos, los reconocemos y los aceptamos, los valorizamos y los apreciamos.
Les estamos diciendo que los amamos. Y, esos tejidos, órganos y células, aprenden y responden devolviéndonos una sonrisa, también amorosa de reconocimiento. Responden entregando al cuerpo sus mejores energías, que los sabios taoístas reconocieron como el elixir de la vida, de sabor a miel.La sonrisa interior produce relajación y al mismo tiempo, mientras más se relaja la persona, el cuerpo responde con mayor apertura y comunicación amorosa. Hay que hacer llegar esa energía amorosa a cada tejido, célula, órgano y sistema: todos esperan ser vistos, aceptados, reconocidos y apreciados. Todos necesitan de ese amor que sólo uno mismo se los puede entregar. Todos nuestros hijos y pequeños universos internos necesitan de ese alimento de luz que proviene de las fuerzas del universo.
Produce energía de alto nivel capaz de curar y ser transformada, a veces, incluso, en una frecuencia energética superior. La sonrisa interior es un lenguaje con que programamos al cerebro abdominal. Le enseñamos a cada célula de nuestro cuerpo, a cada tejido, órgano, sistema, que cuando los enfocamos con una sonrisa, les estamos comunicando que: los vemos, los reconocemos y los aceptamos, los valorizamos y los apreciamos.
Les estamos diciendo que los amamos. Y, esos tejidos, órganos y células, aprenden y responden devolviéndonos una sonrisa, también amorosa de reconocimiento. Responden entregando al cuerpo sus mejores energías, que los sabios taoístas reconocieron como el elixir de la vida, de sabor a miel.La sonrisa interior produce relajación y al mismo tiempo, mientras más se relaja la persona, el cuerpo responde con mayor apertura y comunicación amorosa. Hay que hacer llegar esa energía amorosa a cada tejido, célula, órgano y sistema: todos esperan ser vistos, aceptados, reconocidos y apreciados. Todos necesitan de ese amor que sólo uno mismo se los puede entregar. Todos nuestros hijos y pequeños universos internos necesitan de ese alimento de luz que proviene de las fuerzas del universo.
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